domingo, 22 de febrero de 2026

WILLIE COLÓN



        

En casa, casi toda la década del 70 escuchábamos Radio Mar y especialmente al tío Aurelio Román Gámez Espinoza. En la radio a pilas JVC NIVICO de colores rojo y blanco lque nos mantenía comunicados con el mundo o al menos enterarnos de las principales noticias; al costado estaba Radio Victoria y escuchaba a Juan Ramírez Lazo con su Radio Periódico el Mundo, el siguiente era Radio y con el sonido del pájaro loco, su slogan era Radio Libertad, la primera emisora musical del Perú; emisora que cambió a un supuesto sonido que hacen los tiburones para autodenominarse El Tiburón del dial. Todas estas emisoras eran en AM (Amplitud Modulada). Bueno, regreso al tema … en Radio Mar escuché a la dupla Colón-Lavoe, como también la dupla Colón- Blades.

Había un tema que me llamaba la atención, ese tema era María Lionza. Ella es una especie de santa en Venezuela que a pesar de ser de origen nativo y africano es representada con rasgos blancos.

Ella es producto de un sincretismo de lo indígena, africano y católica en lo cultural y religioso. El culto a esta diosa de la naturaleza, como es llamada en Venezuela se realiza en la montaña de Sorte, hoy llamada montaña María Lionza en el estado de Yaracuy.

Les he contado una parte de mi vida sólo para ponerles al contexto de lo que pasaba cuando escuchaba esta canción y a propósito y como homenaje al legendario Willie Colón cuyo fallecimiento ocurrió el día de ayer.

El que canta es el panameño Rubén Blades, el que hace los coros y el trombón es de Willie Colón nacido en USA en el Bronx, el 28 de abril de 1950, de padres portorriqueños y fallecido el día de ayer 21 de febrero de 2026. María Lionza, del álbum “Siembra” de 1978, composición de Blades/Colón…













 

lunes, 9 de febrero de 2026

CONEROS

 



CONEROS

Es una forma despectiva para referirse a quienes viven en los "conos". Como muchas palabras del argot peruano que se refieren a algún tipo de marginalidad, está cargada de atributos negativos.

Mis padres y mi familia, llegamos a vivir a San Francisco de la Tablada de Lurin, exactamente el día sábado 27 de Febrero de 1972 y estamos por la forma y fecha de llegada, considerados dentro de los colonos de este lugar. Mi papá fue albañil y desde 1970, estuvo construyendo lo que sería nuestra casa, un cuarto grande que serviría de sala y dormitorio, la cocina se haría por la parte trasera.

A quién se le ocurrió generalizar a todos sus habitantes con la denominación tan despectiva de “CONEROS”???, no estamos en el mismo saco. Invasores con banderita, invasores sin banderIta, espacios regalados por Juan Velasco Alvarado… para que sean invadidos violentamente, además Villa el Salvador era un arenal.

Hay muchas diferencias.

Porqué en el sitio que vivo no hay delincuencia?, o al menos no lo hubo hasta por lo menos 20 años mas tarde? pues porque era gente seleccionada, con certificados de antecedentes policiales, judiciales y penales;

que garantizaba de alguna manera la seguridad de quienes iban a vivir por aquél lugar.

Aunque se colaron, nunca faltan, se “colaron” algunos, algunos no… muchos.

Yo recuerdo muy claramente cuando la gente que tenía ganado vacuno, pasaban cerca a mi casa y por consiguiente había mucho guano, por lo que mi madre y nosotros, provistos de palas, recogíamos aquél fertilizante en sacos.

Ya en anteriores entradas les he contado que en San Francisco de la Tablada de Lurín hemos, lo digo por mi y por mi familia, cosechado toda clase de frutas, granos, verduras y todo lo demás que hoy se vende envasado y como nuestro terreno no tenía límites, hemos comido de todo lo que nos dio está bendita tierra, al que todos confundían con un arenal; arenales eran Villa el Salvador y San Juan de Miraflores. En Santiago de Surco estaban los viñedos dónde producían vino.

Acaso pasaban con su ganado porque les daba la gana?… No, porque todo era verde y pasaban para alimentarlo. CONEROS!!!... sus mamás de los que nos denominan así.

Los que no comen por comprarse unas zapatillas de 100 dólares, “ De marca”, dicen ellos, cuando esas zapatillas no les dura ni mierda, CONEROS los que reciben ayuda todos los años con el pretexto del frío y la humedad intensa, cuando toda esa gente nadan literalmente en plata y tienen tremendos negocios en otros distritos de Lima. “Ticlio chico”, tremendo cuento para vivir de la caridad.

Nosotros la pasábamos muy mal en los comienzos de los años 70, cuando no había ni agua ni luz; a esa gente teniendo todo lo que tiene les regalan artefactos eléctricos. CONEROS, los que fingen tener con los que tienen, lo que no tienen, esa gente no ha vivido lo que yo y mis padres hemos vivido, nosotros nunca hemos vivido de la caridad. Perdón por usar repetidas veces las palabras tienen y/o vivido. Teníamos que pelear para subir a un microbús para ir al colegio, a la Universidad, yo llegaba a las tres de la mañana para dormir sólo  tres horas y volver a la lucha diaria porque trabajaba y estudiaba, escuchábamos música en tocadiscos de seis pilas A1, las pilas grandes y gordas, escuchábamos discos de 45RPM y/o 33 ½RPM y como nuestros padres eran jóvenes escuchábamos música de toda clase, desde James Brown, Fausto Papetti, The Hollies, Shoking Blue hasta Los compadres, Los Destellos, Los Beta 5, etc.

Por eso y muchas cosas mas, como decía Luisito Aguilé, que murió bien viejo y nunca dejaron de llamarlo Luisito o Pedrito Otiniano que nunca dejaron de llamarlo Pedrito que no tiene que ver nada con Luisito, repito que por eso y muchas cosas mas… Yo vivo en el cono sur y no soy CONERO.

A continuación una brevísima descripción de lo que significa ser colono o invasor.

COLONO:

Origen del asentamiento Planificado / Autorizado. 

Documentación: Posee títulos o permisos estatales.

Percepción Social Visto como "pionero" o desarrollador. 

INVASOR

 Espontáneo / No autorizado.

Actúa al margen de la ley (informalidad).

Carece de documentos de propiedad.

Visto como un problema de seguridad o urbanismo.

Vienen con banderita y cuatro “esteras” (Una estera es una pieza tejida plana y flexible, generalmente de forma rectangular, fabricada con fibras vegetales) para que no los boten.

viernes, 30 de enero de 2026

LOS VERANOS DE MI NIÑEZ







Tuve una hermosa niñez con respecto al verano, en realidad toda mi niñez fue hermosa aunque pasábamos muchos apuros en la parte económica; pero hoy quiero hablar de los días de aquella etapa de mi vida.

Quiero y debo ser breve porque no puedo escribir en el teléfono tan rápido como pienso y mucho menos dictarle las palabras que quiero que escriba, porque no articulo bien las palabras.

Cuando vivíamos en Miraflores, estábamos a solo seis cuadras de la quebrada de Armendáriz y a partir de allí era un “tormento”?, porque no existían las pistas de la Costa Verde y todo el camino, sobretodo la bajada era muy peligrosa, llena de piedras, encima eran redondas, seguramente hace muchos años era la desembocadura de un río. Al final de la quebrada estaba la recompensa, la extensa playa por ese entonces de Barranquito, donde en plena temporada de verano sólo habían “cuatro gatos” y toda la playa sólo para nosotros.

Ya después de puso de moda la playa Agua Dulce, con sus carpas de tela de colores de colchón antiguo, pero me quiero centrar en lo que era la playa de Barranquito.

Después del agua salada del mar y de la arena acumulada en nuestras ropas de baño no había nada mejor que enjuagarnos con el agua que caía de los acantilados y que era mucho mejor que un duchazo que obligatoriamente debíamos darnos pues el camino de regreso era duro y de subida y más aún que regresábamos con el cuerpo cansado. Escuchábamos música de Los Diablos, La Fórmula V, Los Módulos, Los Iracundos, Los  Ángeles, Los Traffic Sound, Palito Ortega, Los Shoking Blue, etc…

Cuando nos mudamos a San Francisco de la Tablada de Lurín, el cambio fue drástico. De vivir a seis cuadras de la quebrada de Armendáriz a tener que cruzar todo el desierto de Villa el Salvador para alcanzar el mar y un mar bravísimo, cruzar el desierto, las granjas y los perros salvajes que las cuidaban. Desierto donde se libró la batalla de San Juan de Miraflores, recuerdo que casa vez  que pasábamos por allí encóntrábamos balas y botones de los uniformes chilenos, nunca peruanos y siempre lo digo, creo que nuestros pobres compatriotas, pelearon “calatos”.

Pero teníamos algunas ventajas, como ustedes saben, el morro solar de Chorrillos era y sigue siendo aún en este siglo XXI, el punto preferido para colocar las antenas transmisoras y retransmisoras de los canales de televisión y nosotros podíamos ver canales de televisión de otros países sin necesidad de tener antenas especiales.

Las más extraordinarias y mejores puestas de sol las veía con solo salir a la puerta de mi casa y tenía costumbre de controlar a que hora desaparecía el sol en el viejo despertador de color verde con fondo negro, números, minutero y horario de color dorado. Y estoy escribiendo sólo del verano y no de los cambios de clima.

Siguiendo con el verano, si en Miraflores tenía las playas de Barranco y Chorrillos en La Tablada de Lurín se había duplicado las opciones: las lagunas y el mar. Las lagunas no eran esos sitios asquerosos de agua empozada y maloliente que hoy llaman Los Pantanos de Villa y hasta lo presentan como un lugar turístico y agradable donde pasar un domingo en familia. Lo cierto de esos pantanos es que quedaron como un lugar final y/o de paso para algunas especies de aves migratorias.

Las lagunas que no tenían nada de Pantanos, eran de agua limpia y cristalina que corría y se veía como brotaba del medio del desierto rodeado de juncos que hacían más soportable el calor, dónde sólo había unas poquísimas casas, cuyo negocio era vender bizcochos, plátanos, Lulú (gaseosa desaparecida que llegó con la novedad en el Perú de embotellarla de un litro) de color roja y cerveza recontra heladas porque en medio del arenal las refrigeradoras funcionaban a querosene, igual que las lámparas que nos alumbraban en la noche; para nada se les ocurría preparar comida. Parece un cuento de mi invención, Pero escribo esto porque lo viví, porque son mis recuerdos. La opción dos era ir al mar, a las playas de Lurín que eran recontrabravas o a Punta Hermosa dónde había olas pero era muy manso el mar o mejor aún, la playa de San Bartolo, donde no había ni olas.

Ángel, ex esposo de mi tía Ruth, tenía un amigo que tenía un camioncito con el que se ganaba la vida, no recuerdo el nombre del señor pero el camioncito tenía un nombre, se llamaba Lusitania y con el Lusitania conocimos las playas del sur.

Como no teníamos el agua de los acantilados para enjuagarnos el agua salada y está vez si era definitivo porque no había que sudar para regresar y peor aún, no había agua en casa y estaba carísimo llenar el pozo que teníamos, fácil, nos enjuagábamos en el  río Lurín que venía con mucha agua, pues era temporada de lluvias en la sierra. Hasta hoy recuerdo lo heladito y refrescante del río Lurín cuando el Lusitania paraba durante casi media hora para que nos enjuaguemos en las cristalinas y heladas aguas del río y no habían sectas religiosas de cochinos barbones y piojosos que con el pretexto de bautizarse se daban su baño anual. De verdad tengo muy buenos recuerdos del verano en mi niñez, buenísimos y me alegra mucho el haberlos vivido. Tengo muchas más historias y no solamente de verano, sino de mi vida, de trabajos, de aventuras, de amores falsos y verdaderos que iré publicando y para mí es muy cierta la frase con todas las carencias??? que tuve cuando fui niño… Todo tiempo pasado fue mejor.